La pérdida de glaciares y de los casquetes polares durante
este siglo puede ser responsable de hasta un 60% de la subida del nivel del
mar, lo que supone entre 10 y 25 centímetros; si llegasen a fundirse
completamente, el aumento del nivel del agua sería de un metro. Lo cual la
pérdida de los hielos que hay sobre tierra firme (en la Antártida y en
Groenlandia) sería la responsable de la subida del océano.
Groenlandia contribuye con un 28% al total de subida del
nivel del océano ya registrada, mientras que a la fusión de hielos antárticos
corresponde otro 12%. El derretimiento que están sufriendo esas dos grandes
plataformas cubiertas de hielo supondría el 60% del agua extra que se incorpora
al mar.
Sin embargo, son los glaciares (tanto marinos como montañosos)
y los casquetes polares los que más agua aportan, ya que vierten actualmente
unos 400 kilómetros cúbicos por año, cantidad que está aumentando en unos doce
kilómetros cúbicos anuales.
Este nuevo conocimiento tendrá muchas implicaciones en las
predicciones del cambio global provocado por el cambio climático, ya que cada
tipo de masa helada se rige por sus particulares procesos y efectos.
A las estimaciones de subida del nivel del mar debido a las
contribuciones de los glaciares y casquetes polares en este siglo hay que
sumarle la subida debida a la expansión térmica del agua oceánica, que puede
ser el doble. Una subida del nivel del
mar de 30 centímetros supone, como media mundial, la inundación de una franja
costera de unos treinta metros. Cien millones de personas viven actualmente en
los territorios que quedarían sumergidos si el océano subiera unos noventa
centímetros.
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