miércoles, 19 de noviembre de 2014

¿QUÉ PAÍSES CORREN MAYOR RIESGO DE CRISIS SOCIAL POR EL CAMBIO CLIMÁTICO?







Un mapamundi de riesgos medioambientales identifica a los 32 países con mayor riesgo de sufrir inestabilidad social y carencia de alimentación debido al cambio climático en el futuro.
Según la estadística, 32 países, incluidas las economías en desarrollo de Bangladesh, India, Etiopia, Nigeria y Filipinas corren el riesgo de sufrir disturbios sociales debido a la preocupante combinación de vulnerabilidad ante los cambios climáticos e inestabilidad alimentaria.
 El índice de vulnerabilidad ante el cambio climático (CCVI, por sus siglas en inglés) evalúa la posición geográfica y la capacidad de los gobiernos para adaptar a su país al cambio climático a lo largo de los próximos 30 años. Bangladesh (el país con más riesgo de todos), Sierra Leona, Sudán del Sur, Nigeria, Chad, Haití, Etiopia, Filipinas, República Centroafricana y Eritrea hacen frente al mayor nivel de riesgo, mientras que las economías en desarrollo de Camboya (12), Myanmar (19), Pakistán (24) y Mozambique (27) también entran en la categoría de "riesgo extremo".

 Una de las características comunes de estas economías, según el mapamundi, es su dependencia de la agricultura, dado que 65% de la población capaz de estos países trabajan en el sector.  El cambio climático ya está afectando a la producción de comida, incrementando asimismo la pobreza, la migración y la inestabilidad social. 

SIETE PAÍSES SON RESPONSABLES DE MÁS DE LA MITAD DEL CALENTAMIENTO GLOBAL



El siglo XXI es conocido por la cantidad de avances tecnológicos, pero también por el cambio climático que está sufriendo nuestro planeta, y un grupo de científicos ha identificado a los principales responsables que contribuyen a esta causa.
Las naciones que más han contribuido al efecto invernadero son: EE.UU., China, Rusia, Brasil, la India, Alemania y Reino Unido. "En el mapa se puede visualizar de una forma diferente, según la contribución de cada país al aumento de la temperatura en relación a su tamaño", señalaron los responsables del estudio.
En la investigación se utilizaron datos históricos que apuntan a un calentamiento de 0,74ºC entre 1906 y 2005.


Para conocer el reparto entre países de ese aumento, los científicos calcularon las emisiones nacionales, la composición de los gases emitidos, el tiempo que duran en la atmósfera y el cambio de temperatura que pueden causar.

Midieron emisiones de dióxido de carbono, metano, óxido de nitrógeno y cambios geológicos y evolución de la deforestación por país. Toda esa actividad supuso, según los investigadores, el aumento de 0,7ºC del total de 0,74 grados registrados en ese periodo.


¿QUÉ ES EL IPCC?


El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) se creó en 1988 con la finalidad de proporcionar evaluaciones integrales del estado de los conocimientos científicos, técnicos y socioeconómicos sobre el cambio climático, sus causas, posibles repercusiones y estrategias de respuesta. Fue fundado por la Organización Mundial de Meteorología y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente.
Desde el inicio de su labor en 1988, el IPCC ha preparado cuatro extensos informes de evaluación.
 El IPCC y el ex Vicepresidente de los Estados Unidos de América, Al Gore, recibieron el premio Nobel de la Paz en 2007 por su labor en materia de cambio climático. 

 Actualmente, el IPCC está elaborando el Quinto Informe de Evaluación, preparado por los tres Grupos de trabajo, que comprende tres contribuciones, a saber, bases físicas; impactos, adaptación y vulnerabilidad, y mitigación del cambio climático, además de un Informe de síntesis. El informe se finalizará en 2014. La contribución del Grupo de trabajo I se aceptó y aprobó en septiembre de 2013. Las contribuciones de los Grupos de trabajo II y III se aceptaron y aprobaron en marzo y abril de 2014, respectivamente, y el Informe de síntesis se examinará en octubre de 2014.
En comparación con los informes anteriores, en el Quinto Informe de Evaluación se hace más hincapié en la evaluación de los aspectos socioeconómicos del cambio climático y sus consecuencias para el desarrollo sostenible, los aspectos regionales, la gestión de riesgos y la elaboración de una respuesta mediante la adaptación y la mitigación.





DERRETIMIENTO DE LOS POLOS, GLACIARES Y LA CAPA HELADA DE GROENLANDIA



Derretimiento de los Polos, Glaciares y capa helada de Groenlandia
La pérdida de glaciares y de los casquetes polares durante este siglo puede ser responsable de hasta un 60% de la subida del nivel del mar, lo que supone entre 10 y 25 centímetros; si llegasen a fundirse completamente, el aumento del nivel del agua sería de un metro. Lo cual la pérdida de los hielos que hay sobre tierra firme (en la Antártida y en Groenlandia) sería la responsable de la subida del océano.
Groenlandia contribuye con un 28% al total de subida del nivel del océano ya registrada, mientras que a la fusión de hielos antárticos corresponde otro 12%. El derretimiento que están sufriendo esas dos grandes plataformas cubiertas de hielo supondría el 60% del agua extra que se incorpora al mar.
Sin embargo, son los glaciares (tanto marinos como montañosos) y los casquetes polares los que más agua aportan, ya que vierten actualmente unos 400 kilómetros cúbicos por año, cantidad que está aumentando en unos doce kilómetros cúbicos anuales.
Este nuevo conocimiento tendrá muchas implicaciones en las predicciones del cambio global provocado por el cambio climático, ya que cada tipo de masa helada se rige por sus particulares procesos y efectos.
A las estimaciones de subida del nivel del mar debido a las contribuciones de los glaciares y casquetes polares en este siglo hay que sumarle la subida debida a la expansión térmica del agua oceánica, que puede ser el doble.  Una subida del nivel del mar de 30 centímetros supone, como media mundial, la inundación de una franja costera de unos treinta metros. Cien millones de personas viven actualmente en los territorios que quedarían sumergidos si el océano subiera unos noventa centímetros.




10 MEDIDAS PARA AYUDAR A FRENAR EL CAMBIO CLIMÁTICO


Hay 10 cosas concretas que todos podemos hacer para frenar el calentamiento de la Tierra.
1. Cambia las bombillas
Reemplazar una bombilla tradicional por una de bajo consumo ahorra más de 45 kilogramos de dióxido de carbono al año. ES cierto que la segunda es más cara, pero resulta más económica a lo largo de su vida. Una sola de ellas puede reducir hasta 60 euros los gastos de electricidad, según la Comisión Europea.
2. Apaga la tele y la computadora
Sólo con apagar la televisión, el DVD o el ordenador cuando no estén en uso evitarás que miles de kilos de CO2 salgan a la atmósfera. No dejes los aparatos eléctricos enchufados.
No dejes el cargador de tu celular enchufado todo el tiempo, aunque no esté conectado al teléfono, porque seguirá consumiendo electricidad.
3. Conduce menos
Utiliza la bicicleta, usa el transporte público. Ahorrarás 30 gramos de CO2 por cada 4,5 kilómetros que no conduzcas. Por cada litro de combustible que quema el motor de un auto, se libera una media de 2,5 kilos de CO2.
4. Revisa las ruedas de tu auto
Si la presión de tus neumáticos baja 0,5 bares, tu coche consumirá un 2,5 por ciento más de combustible y, por tanto, liberará un 2,5 por ciento más de CO2. El ahorro de cuatro litros de gasolina evita la emisión de seis kilos de dióxido de carbono.
5. Recicla
Puedes ahorrar más de 730 kilos de CO2 al año al reciclar la mitad de la basura que se produce en casa.
6. Evita mucho los plásticos
Escoge productos con poco envase: una botella de 1,5 litros genera menos residuos que tres de medio litro. En la compra usa bolsas reutilizables. Evita las toallitas húmedas y de papel. Puedes evitar la emisión de 1.100 kilos de CO2 si reduces tu basura un 10 por ciento.
7.Menos agua caliente
Es necesaria una gran cantidad de energía para calentar agua. Instala un regulador de caudal del agua en la ducha y evitarás la emisión de más de 100 kilos de dióxido de carbono al año.
Lava con agua fría o tibia y ahorrarás 150 kilos de CO2. Ahorras agua caliente y gastas cuatro veces menos energía si en vez de un baño te das una ducha. Cierra el grifo mientras te lavas los dientes. Asegúrate de que tus canillas no gotean: el goteo de uno puede hacer perder en un mes el agua suficiente para llenar una bañera.
8. Vigila los electrodomésticos
Tapar la olla mientras cocinas es un modo de ahorrar mucha energía. Aún mejor son las ollas a presión y las vaporeras, que ahorran un 70 por ciento de energía.
Usa la lavadora y el lavavajillas sólo cuando estén llenos. Si no lo están, usa programas económicos. No hace falta poner una temperatura alta, hoy los detergentes son eficientes incluso cuando es baja. Recuerda que si la heladera y el frízer están cerca de los fuegos y artefactos que emanen calor, así  consumirán mucha más energía. Si éstos son viejos, descongélalos periódicamente. Los nuevos tienen ciclos automáticos de descongelación y son casi dos veces más eficientes. No pongas en la heladera alimentos calientes o templados; ahorrarás energía si dejas que se enfríen primero.
9. Ajusta el termostato
La oscilación de dos grados centígrados en invierno y en verano ahorra más de 600 kilos de dióxido de carbono por hogar en un solo año. Bajar la temperatura un grado puede reducir la factura de la calefacción entre un 5 y un 10 por ciento. Cuando ventiles tu casa, abre las ventanas unos minutos, no dejes escapar el calor mucho tiempo.
Si dejas una pequeña abertura todo el día, la energía necesaria para mantener el interior caliente durante seis meses de frío será de casi una tonelada de emisiones de CO2. Aísla bien tu casa. No abuses de los aparatos de aire acondicionado, consumen mucha energía y emiten unos 650 gramos de CO2. Y supone un coste en tu factura de 10 céntimos de euro por hora.
10. Planta un árbol

Un solo árbol absorbe una tonelada de dióxido de carbono durante toda su vida.


EL CAMBIO CLIMÁTICO AMENAZA LA ECONOMÍA MUNDIAL



El cambio climático amenaza la economía mundial
Los posibles impactos económicos del cambio climático en caso de no controlarse son el nivel de emisión de los gases de efecto invernadero. El coste de los daños que se producirían podría representar pérdidas de hasta el 20% del PBI mundial. Una inversión anual del 1% del PBI evitaría las peores consecuencias del cambio climático.
El coste económico que supondrá para la economía mundial el cambio climático y el calentamiento global. Si no se adoptan a corto plazo medidas para reducir las emisiones, la temperatura global puede aumentar entre 2 y 3 grados centígrados en los próximos cincuenta años, o incluso más. Las consecuencias serían muy graves, especialmente para los países más pobres: numerosos daños ocasionados por inundaciones, aumentos del nivel del mar, deshielos, sequías, hambrunas, movimientos migratorios masivos, falta de agua potable, transformación de zonas cultivables en tierras secas y estériles, etc. Es necesaria una inversión equivalente al 1% del PIB mundial para mitigar los efectos del cambio climático, se advierte que de no actuar de forma inmediata, se podría producir una fuerte recesión económica, como mínimo, se alcanzarían pérdidas del 20% del PIB global.. la posibilidad de reducir las emisiones mediante una mejora de la eficiencia en el uso de la energía, la introducción de cambios en la demanda de productos, generando una mayor conciencia de la necesidad de consumir productos de baja emisión de carbono y la adopción de tecnologías más limpias en los sectores de la energía, calefacción y transporte. Asimismo, la necesidad de estrategias políticas firmes que motiven estas medidas y destaquen la importancia de generar una respuesta internacional basada en una visión compartida respecto a los objetivos y el marco en el que actuar.




 

NANUK, EL OSO POLAR








Para los Inuit –a quienes la mayoría de nosotros conocemos como esquimales-, el oso polar, “Nanuk”, es su pieza de caza más preciada, lo consideran “sabio, poderoso, casi hombre”. Ahora, este carismático animal es una de las víctimas más famosas del cambio climático global. Los osos polares son los mamíferos más grandes del círculo polar ártico. Aunque se desconoce con precisión cuántos de ellos existen en la actualidad, diversos estudios calculan que entre 20 mil y 25 mil habitan las tierras más boreales de Canadá, Alaska, Groenlandia, Noruega y Rusia. Tan sólo en Canadá se calcula que vive el 60% del total de los osos polares. Durante los años sesenta y principios de los setenta, la mayor amenaza para estos osos fue la cacería, hasta que en 1973 se frenó como resultado de la firma, en Oslo, Noruega, del Acuerdo Internacional para la Conservación del Oso Polar. Actualmente, aunque los osos se han quitado de encima a los cazadores, tienen al calentamiento global como la mayor amenaza para su supervivencia. Para los osos polares las plataformas de hielo son indispensables para obtener su alimento, reproducirse y establecer sus madrigueras. En ellas cazan a las focas anilladas y barbadas que constituyen los principales elementos de su dieta, aunque también pueden alimentarse de ballenas blancas y morsas. Sin embargo, conforme las temperaturas del Ártico han aumentado en las últimas décadas, las plataformas de hielo se han adelgazado y disminuido su extensión: tan sólo en el verano de 2008 se calcula que la pérdida de hielo fue casi equivalente al 90% de la superficie de México. Con la pérdida del hielo a los osos se les dificulta cazar su alimento, por lo que no acumulan suficientes reservas de grasa para el invierno, sufren de desnutrición y, más grave aún, no pueden alimentar adecuadamente a sus crías, todo lo cual se traduce en una mayor mortalidad. Los científicos calculan que por este motivo, la población de osos del oeste de la Bahía de Hudson, en Canadá, ha disminuido 22% desde el inicio de los años ochenta. En otros casos, la desaparición del hielo ha obligado a estos buenos nadadores a hacerse a la mar en la búsqueda de plataformas de hielo donde cazar. Sin embargo, las distancias pueden ser tan grandes que los animales se ahogan antes de encontrar una nueva plataforma. Actualmente, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) considera que de las 19 poblaciones de osos polares existentes, cinco de ellas se están reduciendo, cinco se encuentran estables, dos crecen y de las restantes siete no se tienen datos suficientes para establecer su estado. Sin embargo, de seguir aumentando el calentamiento del Ártico, tal vez el oso polar no pueda sobrevivir. Los pronósticos sugieren que en los próximos cincuenta años el hielo en el verano se reducirá en 60%. Aunque los animales han migrado hacia las zonas firmes del continente, quedan dudas acerca de si serán capaces de cambiar sus hábitos alimenticios en función de sus posibles nuevos hábitats.